Durante estos días de mayo, nos hemos trasladado a Suiza para descubrir los últimos lugares donde estuvo la emperatriz Elisabeth antes del magnicidio.
Nuestro primer destino ha sido Ginebra, para visitar los alrededores del lago Leman. En su ribera derecha, a pocos metros del puerto de esta bella ciudad, ante nuestros ojos, aparece el monumento que la villa erigió a tan ilustre visitante al cumplirse cien años de su asesinato. La estatua representa a la kaiserin con un aspecto juvenil y estilizado, como si los años no pasaran para ella, ya que tal era su sueño.
Después nos trasladamos de nuevo al puerto, donde embarcamos en el vaporetto (que ya no van a vapor, pero me gusta el nombre) rumbo a Montreaux, la bella villa ribereña donde quería ir a descansar la soberana. Montreaux aún conserva parte de ese encanto que la elevó a destino internacional de la alta sociedad europea.
P.S. La fotografía es gentileza de nuestra colaboradora Xuliana.Nuestro primer destino ha sido Ginebra, para visitar los alrededores del lago Leman. En su ribera derecha, a pocos metros del puerto de esta bella ciudad, ante nuestros ojos, aparece el monumento que la villa erigió a tan ilustre visitante al cumplirse cien años de su asesinato. La estatua representa a la kaiserin con un aspecto juvenil y estilizado, como si los años no pasaran para ella, ya que tal era su sueño.
Después nos trasladamos de nuevo al puerto, donde embarcamos en el vaporetto (que ya no van a vapor, pero me gusta el nombre) rumbo a Montreaux, la bella villa ribereña donde quería ir a descansar la soberana. Montreaux aún conserva parte de ese encanto que la elevó a destino internacional de la alta sociedad europea.









